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27 de Marzo:
(reportado por Mónica)
El martes, como
de costumbre, nos reunimos en el colegio por la mañana todos juntos, el
autobús nos esperaba, resulta difícil recordar muchos detalles, pero, para
hacernos una idea, empezamos visitando el Museo Británico, donde tuvimos
tiempo libre para verlo por nuestra cuenta, algunos visitaron Egipto, otros
Japón… cada uno lo que quiso.
Al salir de
allí, caminando, nos fuimos a Covent Garden, es un mercado que se encuentra
en la calle y se pueden comprar muchas cosas, alrededor hay tiendas, allí,
tuvimos tiempo libre, la mayoría de nosotros nos fuimos de compras, lo que
más compramos fueron recuerdos y regalos que nos faltaban, también ropa.
Dentro del
tiempo libre que teníamos en Covent Garden, también teníamos que comer,
muchos de nosotros comimos sentados en una plaza rodeados de palomas, las
cuales se comieron gran parte de la comida, por allí también había gente
tocando la guitarra, cantando, bailando o mimos los cuales estaban muy bien
currados.
Cuando se nos
acabó el tiempo libre, nos reunimos con Carmela y Rosa, ellas, nos llevaron
a ver el barrio chino, un barrio de chinos.. allí dentro sólo había
restaurantes típicos de ellos, residencias para chinos y el resto era
normal, algo que llamó mucho la atención fue que en todos los restaurantes
tenían patos, supongo que asados, colgados en ganchos, eso eran los
escaparates.
Después de
visitas, compras, fotos y aventuras nos volvimos al colegio, cansados como
estábamos volvimos a New Hall, allí para no variar fuimos recibidos muy
bien. Nadia, la profesora inglesa, nos esperaba en el salón con una cena,
amplia, variada y… supongo que para la cocinera estaba muy rica, tengo mis
dudas de si también era así para nosotros, aquellas tablas encima de patas,
decían ser mesas y encima la comida, un amago de paella, carne, otra carne
diferente, ensalada… entre muchas más cosas, estaba todo muy bueno aunque yo
sigo diciendo que como en casa que no se comía, para beber teníamos zumo de
manzana y zumo de naranja.
Cuando
terminamos de comer el autobús nos llevó a la bolera, supongo que para
algunos el viaje, aunque no muy largo, sería maravilloso, ya que las parejas
típicas de un intercambio aparecieron y, ellos, los dos, sentados juntitos
fueron hasta allí. Llegamos a la bolera, algunos nunca habían estado en
ninguna y para otros ya no era la primera vez, jugamos por equipos y al
salir, de nuevo el autobús allí esperaba, la famosa pareja se dio el lote de
despedida en la puerta, el españolito, al ver las fotos que se hacían y los
comentarios se enfadó, de ahí que no se diga el nombre del sujeto español y
la inglesa. Para acabar el día, cada uno volvió a su casa con su inglesa.
Y del Martes
creo que eso es todo, faltan resaltar los pequeños detalles, pero para eso…
¡Qué mejor que ir al intercambio para saberlo!

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