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Si desde su
tierna edad, los niños son imbuidos con amor en la piedad y en las
letras, puede esperarse un curso feliz de toda su vida.
Cuando los
alumnos ven amor de padre en el maestro e interés de su
aprovechamiento, van con gusto a la escuela, aunque no haya
representaciones.
El servicio de
la enseñanza es el más razonable para tener ciudadanos hábiles para
santificarse y engrandecerse en el cielo, pero igualmente capaces de
ilustrarse y ennoblecerse así propios como también a sus patrias con
sus gobiernos y dignidades de la tierra.
En cuanto a
recibir alumnos pobres, obra usted santamente admitiendo a cuantos
vienen. Porque para ellos se fundó nuestro instituto. Y lo que se hace
por ellos se hace por Cristo. No se dice otro tanto de los ricos.
Ayudar en la
edad más tierna a los pobres con la cultura unida al santo temor de
Dios es un servicio tan útil como necesario. El provecho es indudable.
Se toca con las manos.
Sé por
experiencia que quienes, desde la primera edad, fueron educados con la
doctrina cristiana y bebieron desde niños juntamente la piedad y las
letras, terminaron por ser perfectos.
Hemos de
castigar con mucha piedad, que así lo requiere el nombre y la caridad
que profesamos.
Procure atraer
a los niños con toda caridad a la frecuencia de los sacramentos de la
confesión y comunión, y conozca que procura su bien como verdadero
padre.
El Señor
proveerá cuanto sea necesario, con tal que nosotros procuremos atender
con toda diligencia a los niños.
Si tiene amor,
no digo al instituto, sino a Dios y a sí mismo, se ingeniará para
aprender lo que no sabe a fin de hacer bien a los pobres o, para hallar
mejor a Cristo en los pobres.
No dejen de
ayudarse con la oración de personas devotas, y especialmente de los
alumnos pequeños. Con la esperanza de que Dios mandará su ayuda cuando
le parezca tiempo oportuno.
Hay que tener
mucha paciencia y caridad con los niños, para enderezarlos por el buen
camino.
Es necesario
que recurramos al auxilio de Dios y a la intercesión de la Santísima
Virgen, bajo cuya protección se fundó la obra.
Hagan todas
las tardes alguna devoción a la Santísima Virgen para que con su
intercesión nos libre a todos de las adversidades.
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