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La
historia del colegio
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El
edificio y su fundación
El
museo
La
escalera monumental
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La
iglesia
El
cuadro de Hugo van der Goes
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El Fundador:
El Colegio fue
fundado por el Cardenal Don Rodrigo de Castro, hijo de la III Condesa de Lemos Dª Beatriz de Castro y del Conde Don Álvaro de
Osorio. La figura del Cardenal tuvo gran relevancia a lo largo del s.XVI:
fue consejero de gobierno de Felipe II y Felipe III, además de Arzobispo de
Sevilla y protector de grandes escritores y artistas, pero lo que más nos
interesa es que fundó este centro para la enseñanza de niños y jóvenes
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El
edificio y su fundación:
El
colegio, de traza herreriana, fue edificado por diferentes arquitectos, unos
jesuitas y otros seglares. El plano primitivo fue trazado por el jesuita Andrés
Ruiz y Veremundo Resta, aunque si bien los planos definitivos fueron retocados
por Andrés Ruiz y el propio Cardenal.
Las
obras se iniciaron en abril de 1593 y tuvieron que interrumpirse por diversos
motivos, así tuvieron que ser terminadas, tal y como están hoy, por los Padres
Escolapios. Estas obras fueron financiadas con el dinero de la venta del cuadro
de Van der Goes en 1910. Así se justifica la presencia del escudo de las
Escuelas Pías en el claustro, junto con el de los Condes de Lemos, la casa de
Alba y el del Cardenal.
El claustro es de
estilo dórico con columnas acanaladas y friso
decorado con triglifos y metopas. En cada lado de la parte superior hay cinco
ventanas sobre las cuales hay un óculo, menos en las del medio que tienen
encima un escudo de los ya citados. En la parte superior del lado de la Iglesia
hay valiosos ejemplares pertenecientes a la antigua biblioteca, entre los que se
hayan varios incunables.
Desde el claustro se
accede a la Iglesia y a las escaleras que dan acceso a las actuales clases de
Secundaria.
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El Museo:
El museo es una
pequeña sala que anteriormente fue utilizada como sacristía. Debido a su
reducido espacio no alberga gran cantidad de obras, lo que no impide que las que
allí se encuentran sean de gran calidad.
Entre otros hay dos obras de El Greco:
la Aparición de la Virgen con el niño a San Lorenzo o San
Francisco y Fray León meditando sobre la muerte. La pinacoteca la forman
también cinco tablas de Andrea del Sarto: San Pedro, San Juan Bautista, Santa
Inés, Santa Margarita y Santa Catalina (las tres al fondo en la foto)
A
parte de estas obras hay dos óleos de la escuela compostelana (El Juicio
Final y La Muerte) y un retrato del Cardenal por Francisco Pacheco.
En las vitrinas
laterales destacan varios objetos del Cardenal: un Cristo ceremonial que
presidía la Misa, un guante con bordados en hilo de oro procedente de la tumba
del Cardenal, varios documentos de gran valo histórico (Libro de cetrería,
de Don Pedro López de Ayala; Fortalitium Fidei, de Alonso de la
Espina; la Crónica de Don Enrique III "el doliente",
también de Pedro López de Ayala; el Libro de las sentencias, de Pedro
Lombardo; un libro de copias notariales con temas sobre la fundación del
colegio y el monasterio de Santa Clara; y Crónicas de reyes de Castilla).
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La
escalera monumental
Llama la atención
esta escalera por su amplitud (3 metros de anchura) con sus escalones de una
sola pieza, en piedra de granito tan compacto que pese al mucho tránsito al que
han estado sometidos no se nota ningún desgaste.
La escalera consta de
tres tramos sin aparente punto de apoyo para el
central, que se sostiene gracias a un juego de fuerzas que actúan mediante unos
arcos apoyados en potentes muros.
Parece ser que fue
construida por Juan de la Sierra y Pedro Morlote entre 1594 y 1603.
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La
iglesia:
Pertenece al llamado
estilo jesuítico, inspirada en el Gesú de Roma, iglesia madre de los jesuitas. La planta es de cruz
latina con los brazos poco desarrollados.
La nave central está
compuesta por una bóveda de medio cañón, adornada con casetones y descansando
sobre un entablamento jónico, cuyo friso está labrado con una sencilla cenefa.
A los lados se abren
huecos para dejar sitio a las ventanas que dejan pasar abundante luz. En el
punto más alto, sin contar la cúpula, la altura es de 20, 80 m.
La cúpula de media
naranja está sostenida por cuatro arcos torales, en cuyas pechinas descansan
cuatro ángeles que sostienen el anagrama de Jesús y el escudo del Cardenal. En
las paredes de la cúpula pueden verse los deterioros ocasionados por el
terremoto de Lisboa (1755). Esta cúpula termina en una elegante linterna de 4 metros
con seis grandes ventanas. El diámetro interno es de 10 metros y el total de
11,80 metros.
El presbiterio, de
forma rectangular tiene 9,25 m. de ancho y 6,20 de fondo, levantándose 0,75 m.
sobre el suelo de la iglesia. Las naves laterales tienen una galería superior
cerrada y capillas intercomunicadas con abertura a la nave central a través de
tres arcos flanqueados por pilastras compuestas que terminan en capiteles
corintios muy trabajados.
De las capillas
laterales caben destacar la del Santo Cristo, obra del escultor italiano Valerio
Cioli (autor de las estatuas de la tumba de Miguel Ángel); hecho de mármol de
una sólo pieza menos los brazos, fue encargado por Felipe II para el Escorial,
pero lo rechazó argumentando que era demasiado musculoso y se lo regaló al
Cardenal.
También hay que
mencionar la capilla de las reliquias, de estilo Barroco, en la que se recogían
numerosas reliquias traídas por el Cardenal de sus viajes a Roma. La mayoría
fueron robadas durante las tres invasiones napoleónicas que sufrió Monforte
durante la Guerra de Independencia. Se conservan el Lignum Crucis del Cardenal,
con dos fragmentos de la Vera Cruz y una espina de la corona de Cristo.
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El retablo (19,85m. x
8,9 m. ) es obra de Francisco Moure,
y
está dedicado en su mayor parte a la Virgen María.
Fue encargado por los padres jesuitas el 16/11/1625. Consta de dos zócalos y
tres cuerpos superpuestos acabados por tres escudos, dos con las armas del
Cardenal y el del medio liso, que debió alojar el anagrama de los jesuitas.
Las principales
imágenes esculpidas son el nacimiento de la Virgen, San Ignacio de Loyola, la
Anunciación, Visitación a su prima Santa Isabel, la Virgen de la Antigua, la
Circuncisión, el ostensorio acabado por un pequeño grupo escultórico que
representa el sacrificio de Isaac y la Adoración de los Reyes.
En los pedestales de
las columnas aparecen esculpidos los cuatro evangelistas y en los intercolumnios
que forman el zócalos superior están las cuatro virtudes cardinales.
A la izquierda del
altar se encuentra la estatua orante del Cardenal, única obra en bronce del
escultor italiano Juan de Bolonia. Bajo esta estatua se encuentra el cuerpo
momificado del Cardenal, tal y como se comprobó en 1942. En frente de la
estatua, del otro lado del altar está un cuadro de la Virgen de la Antigua, que
el Cardenal tenía en su oratorio en Sevilla.
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El cuadro
de Van der Goes:
Este cuadro ,que hoy
se encuentra en una capilla lateral de la iglesia, es una copia del original que
se encontraba en el mismo lugar. Su autenticidad fue descubierta por el crítico
de arte monfortino Don Antonio Méndez Casal. La dirección del colegio creyó
necesario venderlo para poder restaurar lo que ya estaba construido y terminar
el colegio tal y como se haya hoy en día.
En
un primer momento el cuadro fue ofrecido a Patrimonio Nacional, que se declaró
sin fondos para comprarlo, por lo que se pidió permiso para sacarlo a pública
subasta. El cuadro fue adjudicado al Kaiser-Friedrich-Museum de Berlín, por
unos 1.263.000 pesetas bajo la condición de mandar una copia del
original. La copia está tan bien realizada que los expertos dicen que no
desmerece del original.
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